Friday, December 30, 2016

Testimonio

Espero pronto relatarlo de manera sobria, sin sensiblerías y sin ningún afán de reconocimiento propio. Pero puedo compartirte que mi caso no es extraño ni extraordinario. Tristemente este caso abunda hoy en día: fuí un hombre enojado con Dios. Que renegaba del mundo, que no estaba de acuerdo con haber nacido "yo no pedí nacer", me justificaba. Tuve, eso sí, una sed de conocimiento que me condujo a estudiar filosofía, literatura, a escribir y leer como loco. Quería encontrar la verdad. La razón de esa que yo veía como sinrazón de existencia. Ya ni vida: existencia. Se me hacía absurdo todo. Renegaba de Di-s, lo cuestioné. Jamás lo ofendí, eso sí. Pero estaba muy dolido de una herida que no sabía por qué seguía abierta. Hice mucho daño a personas con mi soberbia y orgullo. Era incapaz de pedir perdón. Me sentía la última coca cola en el desierto. Talentoso sí, creativo sí, pero ni aunque hubiese sido extraordinario en mi campo se justificaría nunca esa actitud de mini dios. Creía que yo me generaba mi vida, mi destino, y lo paradójico era que ¡nada me hacía sentir en calma ni satisfecho! Sólo ahondaba en un pozo más profundo que yo mismo cavaba. Como siempre pasa: culpaba a todos. Y luego me culpaba a mí mismo. Jamás pude perdonarme yo. Porque nadie puede perdonarse a sí mismo, no así nada más. Falta otro paso. Y caí en excesos terribles, ya debes imaginarlos. Todos. Y siempre me estuvo rondando el deseo de desaparecer de la faz de la tierra. Hasta que lo intenté una vez. Después dos veces más. Gracias a Di-s que no tuve éxito. Pasaron algunos años para que yo encontrara la verdad. Me educaron (como a casi todos en México) en la religión católica (que con excepción de Cristo siempre me provocó muchos cuestionamientos, no entendía qué rayos con todo ese rito y lo que ves en la realidad lo que hace el Vaticano, el papa y demás dioses pequeños). Me volví ateo. Luego abracé el budismo. Luego comenzaba a adentrarme en un grupo con chamanes. Cosas que de ángeles, que las vibras, los horóscopos, la espiritualidad, el new age...más perdido. Me pasó de todo lo que no quiere uno que le pase. Perdí todo. Después volví a levantarme y un día me clavé en todo lo que hacen los illuminati en su adoración a Satanás. Hay unos que se atreven a poner en frente un crucifijo y detrás sus baales, cabras y estrellas invertidas. Entré en una empresa que da cursos de coachin y era la más pura adoración a Satanás ("tú eres tu dios, tú te generas todo" lava cocos) Y justo en esos días una amiga y ahora hermana en la fe le daba clases sobre la Biblia a la que era mi novia en esos días. Yo iba por ella. Un día me invitó: si quieres acompañarnos. Y me acerqué. Y me pareció muy interesante esa aproximación tan preparada y serena sobre la Biblia y sus pasajes. Sin yo saberlo oraban por mí. Sin percatarme yo ya estaba otra vez clavadísimo viendo puro video sobre sectas, sobre el nuevo orden mundial, fascinado con documentales que descubrían a la iglesia católica como la gran ramera del diablo, dedicados a tergiversar todo lo que Cristo vino a enseñar. sin saberlo estaba fascinado. Hasta que un día yendo a correr empecé a sentir una opresión en mi pecho. Me detuve. Y sentí que una fuerza poderosa me doblaba. Me agaché. No podría incorporarme. Y de pronto así como lo digo me arrodillé y me puse a llorar. Le pedí perdón a Dios. Lo que me salió fue eso: "Perdóname Señor, perdóname. Ayúdame, Ayúdame. No puedo yo solo, ayúdame, por favor.." Quedé postrado y ese lloro de desesperación se tornó un lloro de alivio, Nunca había llorado así, desahogando todo pero al mismo tiempo sintiendo un consuelo divino. Es imposible de explicar. Cada ser humano experimenta algo muy suyo cuando Cristo lo toca. Solo sé y comprobé que es cierto, que es real. El rendirme, tirar las armas absurdas y postrarme ante Dios, pidiendo su perdón y recibiéndolo me salvó literalmente la vida. Porque yo ya no veía más allá. De verdad estaba ya harto, agotado y sin gana de nada. La experiencia es individual. Es verdad que Dios tiene un plan específico para cada quien, para mí...para ti. Ahora tengo una nueva vida, todo lo viejo queda atrás, el pasado queda borrado. Sientes, en tu interior y en tu mente una renovación total, conoces lo que es la Esperanza, y la presencia de DIOS a tal magnitud que no puedes parar de agradecerle. Y ya con Él este gozo jamás te deja. Muchas cosas pasaron antes, sí. Muchas más han pasado después. Y cada día me quedo más asombrado. Pues en verdad ahora puedo ver, cuando estaba ciego. Nada de lo que nos habian contado sobre la fe, sobre Jesús tiene que ver con conocerlo a El directamente. Nada que ver. Es un regalo para esta vida y la venidera.Ya no tengo temor de adónde me iré cuando ya no esté en esta tierra. Ya no ando en pos de filosofías ni mezclo de aquí y de allá. Te puedo decir con toda honestidad que es cierto: Jesús es el único camino, la verdad y la vida. Y te ama.











No comments:

Post a Comment

La misericordia. Cuán de vida o muerte es tener misericordia. Si nosotros la recibimos del Adón (el Señor) ¿Cómo nosotros no queremos e...