Hasta que no hay un esfuerzo por estar en comunidad no se puede entender las maravillas que vienen con ello.
No nos referimos a estar en comunidad con quienes nos caen bien, con quienes queremos aprender algo para nuestros propios fines, sino con aquellos con quienes pensamos que no tenemos nada en común, y más aún, con aquellos que no son agradables a nuestros ojos.
El ser un solo cuerpo es algo escrito y sabio, el trabajo en comunidad, en equipo, contiene sus estira y afloja, sus tensiones, así es, pero cuando el fin es bueno y no egoísta, las recompensas llegan en el mismo momento de arriesgarse a hacerlo.
Vivir en soledad no es vivir, es existir. Los solos se han abandonado del mundo alejándose de él por despecho, por un dolor o, seamos francos, por soberbia.
Si alguien fue herido y esto le provoca "salirse" de un grupo para no volver a convivir con nadie porque todos son malos o hipócritas o lo que sea, se está literalmente limitando el campo de acción y crecimiento que esa persona que se aleja a su soledad pudiera lograr.
Estar solo hoy en día se etiqueta como aquel que es "más profundo" porque "se aleja de lo mundano". No decimos que no sea benéfico de vez en vez darse el tiempo para estar en soledad y meditar sobre las acciones realizadas, las por hacer, reflexionar sobre alguna situación, es bueno. Nos referimos al alejamiento que lucha por oponerse a la comunidad, que en su alejamiento declara un desprecio por los demás, y por si mismo.
Quien no quiere convivir (nos referimos sanamente, realizando una actividad que sea provechosa para el grupo y para otras personas o para alguien que lo requiera, ya sea aprendiendo algo nuevo, o ayudando material o moralmente), quien no lo hace simplemente se ha declarado muerto en vida.
Hoy en día existen los zombis reales.
Los zombis reales van arrastrándose con su pena, alguien o algo no los valora, el mundo no los entiende, y ellos son los únicos con la razón. Se acrecenta la amargura porque ellos se dejan caer en un pozo de autocompasión. No los criticamos, queremos alentarlos a que salgan de ahí.
El ser humano fue creado para vivir en comunidad. Esto significa que no siempre será lo más agradable. Así es.
La Biblia tiene muchos ejemplos de los cuales podemos aprender: el mismísimo Rey David tuvo que convivir dentro de una cueva con un grupo de personas que no hubiera sido lo que él hubiera elegido si le hubiese dado esa oportunidad el Creador del Universo. Al contrario, lo metió ahí con gente amargada, problemática, con deudas, embravecida, sola.
Pero salieron de la cueva, y no sólo salieron con otra actitud sino que se convirtieron en los valientes de David, y eso es decir mucho.
Nuestro Señor Jesucristo eligió precisamente a un grupo de tipos desarraigados, que no tenían nada en comùn entre ellos, unos rudos, otros no muy honrados, uno incrédulo hasta el tuétano e incluso un demonio que urdía cómo asesinarlo. No eligió precisamente a los que "cayeron mejor".
Porque hay siempre un propósito en Dios con nosotros.
Si se tiene una pena amorosa, un problema familiar, un entuerto económico, en vez de alejarse, lo aconsejable es esforzarse por buscar realizar una actividad de ayuda.
Con ayuda no nos referimos a que des tu número de tarjeta o mandes despensas, lo cual es bueno y te lo agradecerá mucho quien lo necesita. A lo que nos referimos es a que nos esforcemos por salir de nuestra cápsula de pureza y seguridad, a en verdad ayudar a alguien, en comunidad, trabajando conjuntamente con otros que quizá no conozcas o sean aparentemente opuestos a ti.
Convivir es un trabajo diario que si se hace con humildad y paciencia, se convierte en una de las actividades en tu vida más significativas que jamás hayas experimentado.
Colaborar en equipo para ayudar te hace dejar a un lado tus penas personales, tus novelas románticas de desamor (perdón, pero así es), colaborar con otros para ayudar en algo o aprender algo nuevo, te fortalece porque te das cuenta en carne propia de la necesidad tan grande que tienen millones de personas. Te alejas de tu ego.
Tú podrás amar (unos adoran) a los perros, pero si vives en soledad no puedes enfrentar tus propios retos: quién eres, qué hay que mejorar, te quedas igual.
Y te quedas igual porque tú eres tu propia medida.
Y bajo tu propio libro pues todo lo haces bien y todo está perfecto en tu vida.
Cuando convives puedes darte cuenta que ni todo era tan oscuro como lo veías y ni todo es tan terrible en tu vida.
Se requiere humildad, preocupación legítima por los demás y un deseo precisamente de mezclarte con el grupo y no de ser el protagonista. Porque el crédito no debe ser para ti.
Son esas cosas que incluso no te molestas en subir a tu face. No que sea malo decirlo, pero dejas que se dé solo y no lo publicitas tú. No pregonas lo buena persona que eres o las grandes obras que haces...ahí ya no tiene chiste.
Alguien solo siempre va a ser una persona con mucha amargura y en efecto con mucha soledad. Pero no porque la quiera sino porque no conoce otra cosa, porque ha perdido el sentido de la aventura y la valentía y prefiere quedarse en una zona estrecha, supuestamente segura (cosa que no es así), sin aprender, sin dar nada, criticando todo lo de afuera.
Es triste.
Todos hemos pasado por ello.
Es humano que nos suceda.
Lo vital es esforzarnos por salir de la cueva
Al principio nos deslumbra el sol, nos duelen los ojos, no vemos nada, luego de tanto tiempo en la oscuridad,
pero una vez que se siente el aire y se ven los colores del mundo,
se extiende adelante el camino estrecho de lo que es correcto hacer, y aunque eso no te regale la salvación porque, de nuevo, estás midiendo tu bondad bajo tu propia regla, si te ayuda a sentirte menos mal y triste en tu soledad, si te ayuda ayudar a ir pisoteando la auto lástima, y se va disipando la tristeza.
Quien está solo es alguien que no ha sabido enfrentar la maravilla y trabajo del Perdón. perdonar y ser perdonado.
Tiene mucho orgullo dentro de sí.
Hay mucha frustración en su corazón
Generalmente son personas que se dicen irónicas. Pero la burla es hacia ellos mismos. No ven un futuro, no hay esperanza...pero ese sufrir es el llamado de atención para comprender que hay que ser humildes, que hay que salir, que hay que levantarse, que hay muchísimas cosas que ignoramos. Darnos la oportunidad.
Y para quienes tienen dudas sobre Dios o han tenido un enojo con Dios, es la estupenda oportunidad para leer su libro, La Biblia, para poder entender cómo es El, qué piensa y qué quiere de ti.
En realidad no existen los ateos. Existen los enojados con Dios, los que quieren ser Dios (qué sufrimiento! Toparse con tal muro!) y los que han recibido una educación tradicional sobre Dios que ya se apartó de lo escrito en su libro y que no quieren leerlo por miedo o por pereza.
Pero nadie es ajeno a Dios.
Sal de la cueva.
Tú no salvas a nadie.
Y si desapareces, la verdad es que en un tiempo todo mundo sigue adelante con sus mismas cosas.
Sal de la cueva.
Se puede tener una vida nueva profundizando, enfrentando pero sobre todo, comenzando a comprender que no lo puedes lograr todo tú solo.
Que tú no elegiste a tus padres. Que ni quiera ellos te eligieron a ti. Fue Dios.
Que la naturaleza no es dios, sino que Dios creó la naturaleza para ti.
Que lo que entiendes por el amor de Dios no coincide con lo que crees si lees su Palabra.
Que El quiere lo mejor para ti.
Que es real. Que está vivo.
Que es bueno, que nadie le gana a generoso.
Y que te quiere contigo, devuelta rumbo a su casa.
No nos referimos a estar en comunidad con quienes nos caen bien, con quienes queremos aprender algo para nuestros propios fines, sino con aquellos con quienes pensamos que no tenemos nada en común, y más aún, con aquellos que no son agradables a nuestros ojos.
El ser un solo cuerpo es algo escrito y sabio, el trabajo en comunidad, en equipo, contiene sus estira y afloja, sus tensiones, así es, pero cuando el fin es bueno y no egoísta, las recompensas llegan en el mismo momento de arriesgarse a hacerlo.
Vivir en soledad no es vivir, es existir. Los solos se han abandonado del mundo alejándose de él por despecho, por un dolor o, seamos francos, por soberbia.
Si alguien fue herido y esto le provoca "salirse" de un grupo para no volver a convivir con nadie porque todos son malos o hipócritas o lo que sea, se está literalmente limitando el campo de acción y crecimiento que esa persona que se aleja a su soledad pudiera lograr.
Estar solo hoy en día se etiqueta como aquel que es "más profundo" porque "se aleja de lo mundano". No decimos que no sea benéfico de vez en vez darse el tiempo para estar en soledad y meditar sobre las acciones realizadas, las por hacer, reflexionar sobre alguna situación, es bueno. Nos referimos al alejamiento que lucha por oponerse a la comunidad, que en su alejamiento declara un desprecio por los demás, y por si mismo.
Quien no quiere convivir (nos referimos sanamente, realizando una actividad que sea provechosa para el grupo y para otras personas o para alguien que lo requiera, ya sea aprendiendo algo nuevo, o ayudando material o moralmente), quien no lo hace simplemente se ha declarado muerto en vida.
Hoy en día existen los zombis reales.
Los zombis reales van arrastrándose con su pena, alguien o algo no los valora, el mundo no los entiende, y ellos son los únicos con la razón. Se acrecenta la amargura porque ellos se dejan caer en un pozo de autocompasión. No los criticamos, queremos alentarlos a que salgan de ahí.
El ser humano fue creado para vivir en comunidad. Esto significa que no siempre será lo más agradable. Así es.
La Biblia tiene muchos ejemplos de los cuales podemos aprender: el mismísimo Rey David tuvo que convivir dentro de una cueva con un grupo de personas que no hubiera sido lo que él hubiera elegido si le hubiese dado esa oportunidad el Creador del Universo. Al contrario, lo metió ahí con gente amargada, problemática, con deudas, embravecida, sola.
Pero salieron de la cueva, y no sólo salieron con otra actitud sino que se convirtieron en los valientes de David, y eso es decir mucho.
Nuestro Señor Jesucristo eligió precisamente a un grupo de tipos desarraigados, que no tenían nada en comùn entre ellos, unos rudos, otros no muy honrados, uno incrédulo hasta el tuétano e incluso un demonio que urdía cómo asesinarlo. No eligió precisamente a los que "cayeron mejor".
Porque hay siempre un propósito en Dios con nosotros.
Si se tiene una pena amorosa, un problema familiar, un entuerto económico, en vez de alejarse, lo aconsejable es esforzarse por buscar realizar una actividad de ayuda.
Con ayuda no nos referimos a que des tu número de tarjeta o mandes despensas, lo cual es bueno y te lo agradecerá mucho quien lo necesita. A lo que nos referimos es a que nos esforcemos por salir de nuestra cápsula de pureza y seguridad, a en verdad ayudar a alguien, en comunidad, trabajando conjuntamente con otros que quizá no conozcas o sean aparentemente opuestos a ti.
Convivir es un trabajo diario que si se hace con humildad y paciencia, se convierte en una de las actividades en tu vida más significativas que jamás hayas experimentado.
Colaborar en equipo para ayudar te hace dejar a un lado tus penas personales, tus novelas románticas de desamor (perdón, pero así es), colaborar con otros para ayudar en algo o aprender algo nuevo, te fortalece porque te das cuenta en carne propia de la necesidad tan grande que tienen millones de personas. Te alejas de tu ego.
Tú podrás amar (unos adoran) a los perros, pero si vives en soledad no puedes enfrentar tus propios retos: quién eres, qué hay que mejorar, te quedas igual.
Y te quedas igual porque tú eres tu propia medida.
Y bajo tu propio libro pues todo lo haces bien y todo está perfecto en tu vida.
Cuando convives puedes darte cuenta que ni todo era tan oscuro como lo veías y ni todo es tan terrible en tu vida.
Se requiere humildad, preocupación legítima por los demás y un deseo precisamente de mezclarte con el grupo y no de ser el protagonista. Porque el crédito no debe ser para ti.
Son esas cosas que incluso no te molestas en subir a tu face. No que sea malo decirlo, pero dejas que se dé solo y no lo publicitas tú. No pregonas lo buena persona que eres o las grandes obras que haces...ahí ya no tiene chiste.
Alguien solo siempre va a ser una persona con mucha amargura y en efecto con mucha soledad. Pero no porque la quiera sino porque no conoce otra cosa, porque ha perdido el sentido de la aventura y la valentía y prefiere quedarse en una zona estrecha, supuestamente segura (cosa que no es así), sin aprender, sin dar nada, criticando todo lo de afuera.
Es triste.
Todos hemos pasado por ello.
Es humano que nos suceda.
Lo vital es esforzarnos por salir de la cueva
Al principio nos deslumbra el sol, nos duelen los ojos, no vemos nada, luego de tanto tiempo en la oscuridad,
pero una vez que se siente el aire y se ven los colores del mundo,
se extiende adelante el camino estrecho de lo que es correcto hacer, y aunque eso no te regale la salvación porque, de nuevo, estás midiendo tu bondad bajo tu propia regla, si te ayuda a sentirte menos mal y triste en tu soledad, si te ayuda ayudar a ir pisoteando la auto lástima, y se va disipando la tristeza.
Quien está solo es alguien que no ha sabido enfrentar la maravilla y trabajo del Perdón. perdonar y ser perdonado.
Tiene mucho orgullo dentro de sí.
Hay mucha frustración en su corazón
Generalmente son personas que se dicen irónicas. Pero la burla es hacia ellos mismos. No ven un futuro, no hay esperanza...pero ese sufrir es el llamado de atención para comprender que hay que ser humildes, que hay que salir, que hay que levantarse, que hay muchísimas cosas que ignoramos. Darnos la oportunidad.
Y para quienes tienen dudas sobre Dios o han tenido un enojo con Dios, es la estupenda oportunidad para leer su libro, La Biblia, para poder entender cómo es El, qué piensa y qué quiere de ti.
En realidad no existen los ateos. Existen los enojados con Dios, los que quieren ser Dios (qué sufrimiento! Toparse con tal muro!) y los que han recibido una educación tradicional sobre Dios que ya se apartó de lo escrito en su libro y que no quieren leerlo por miedo o por pereza.
Pero nadie es ajeno a Dios.
Sal de la cueva.
Tú no salvas a nadie.
Y si desapareces, la verdad es que en un tiempo todo mundo sigue adelante con sus mismas cosas.
Sal de la cueva.
Se puede tener una vida nueva profundizando, enfrentando pero sobre todo, comenzando a comprender que no lo puedes lograr todo tú solo.
Que tú no elegiste a tus padres. Que ni quiera ellos te eligieron a ti. Fue Dios.
Que la naturaleza no es dios, sino que Dios creó la naturaleza para ti.
Que lo que entiendes por el amor de Dios no coincide con lo que crees si lees su Palabra.
Que El quiere lo mejor para ti.
Que es real. Que está vivo.
Que es bueno, que nadie le gana a generoso.
Y que te quiere contigo, devuelta rumbo a su casa.
