Me
da gusto ver algunos de los libros que escribí en mi librero. Reviso
varios que no fueron publicados. Me llama de pronto uno en particular
que era parte de una serie dedicada a los Estados Unidos de América,
como nación, acerca de su gente y su relación con México.
Estuve girando en torno a la posibilidad de continuarla ahora con la perspectiva de la fe verdadera. No me desagradó el ejercicio pero permanecerá ahí en el baúl de las obras que no vieron la luz. A mi parecer, buen material para el mundo pero que no tiene que ver con la verdad. Ejercicios de la imaginación pero no de la verdad. Y ya no tiene sentido escribir nada más por hacerlo. Y menos sentido tiene sí ya se sabe cuál es el único camino, verdad y vida a recorrer (y no que haya sido hallado por mí sino que me fue mostrado)
Si antes fueron para el mundo ahora deben ser para el Creador.
Y ahí la vocación se afirma como no propia: es un llamado. Y el llamado proviene de Dios. El nos otorgó los dones, capacidades y talentos con un propósito. El llamado tiene un propósito y ambos provienen de Dios. Y sólo El puede indicarnos qué es lo que El desea que hagamos con ellos además de que produzcan obras que le rindan honor, reconocimiento, alabanza. La salvación no se logra con obras porque la gracia es el regalo inmerecido que únicamente otorga el Creador. El trabajo es otro más de los aspectos de la vida que deben ser dedicados al Señor, para rendirle total alabanza y agradecimiento precisamente al hacer lo que nos encarga hacer.
He dicho que la vocación y que el llamado es de Dios. No soy preciso: el llamado verdadero y en el camino correcto y único es el de Dios. Más el burlador, Satanás, ínfimo para Dios pero de gran seducción para el humano, llama también. Como burlador y usurpador que es, finge una voz que parece divina, y como el canto de las sirenas llama a los hombres para extraviarlos, para que no tomen el camino correcto. Así que hay un solo camino a la verdad, no varios. El diablo nos susurra que hay varios y que incluso el camino que tú te crees es el mejor. Perdición es el resultado. Entonces aclaramos: el llamado desde la Verdad y para ella proviene de Dios. Pero hay que saber que existe otro llamado que finge ser el divino y solo es para muerte.
El llamado verdadero proviene de Dios y cuando trabaja teniendo a Cristo Jesús como guía se está en la certeza porque se anda en la luz y no en lo oculto. Leyendo su Palabra, congregándose con hermanos de la misma fe y entusiasmo, orando sin cesar, es como obtenemos guía y protección del Rey. El nos ayuda a desviar las acechanzas del burlador. Porque el Todopoderoso es Dios. Le agradezco a mi Señor Jesús el que me haya dado el don de escribir. Y espero que lo que hago ahora pueda agradarle. No busco ni quiero convencer a nadie. No busco ni quiero asombrar a Dios pues nada lo asombra. Sería como disfrazar el anhelo de gloria que tenía yo en mi vida A.C. disfrazándola ahora pretendiendo obtenerla de este modo, ¡aléjate Satanás! No tiene nada que ver con la gloria personal, ¿qué ridículo es ese que sigue fascinando los corazones de los hombres en el mundo? Sólo quiero ejercer mis dones para rendirle alabanza. Me gustaría que pudiese serle de servicio a alguien para que se acerque a Cristo, para que lo reciba y lo conozca e inicie una relación personal con el Rey de reyes. Que cortara aquí mi texto y mejor corriera a comprar una Biblia y se pudiese a conversar con Dios. Eso.
El mérito es, será y ha sido de Jesucristo. Gracias, Señor, por los dones y talentos que nos has dado, pues nada ha provenido de nosotros sino de Ti. Gracias por tu bondad infinita, gracias por buscarnos para tener una relación personal con cada uno de nosotros. Tú no estás lejos, tú no te has desentendido de nosotros, Tú has estado, estás y estarás siempre ahí a la espera de quien decida seguirte. Gracias por ayudarme con mis cargas, gracias por tu salvación, gracias por darle sentido a mi existencia en este que es el único camino, el correcto, el tuyo. Un camino que está ahí para quien desee conocerte, seguirte, porque tú esperas que todos volvamos a Ti, porque por eso aún nos tienes paciencia y misericordia y no terminas con todo esto. Y ya vienes. Y vienes pronto. Y continúas aguardando para que más y más se arrepientan de sus caminos y vuelvan a Ti.
Si cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta a devorar la tierra, o si envío la pestilencia entre mi pueblo, 14y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. 15Ahora mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar,…(2 Cr. 7:14)
Estuve girando en torno a la posibilidad de continuarla ahora con la perspectiva de la fe verdadera. No me desagradó el ejercicio pero permanecerá ahí en el baúl de las obras que no vieron la luz. A mi parecer, buen material para el mundo pero que no tiene que ver con la verdad. Ejercicios de la imaginación pero no de la verdad. Y ya no tiene sentido escribir nada más por hacerlo. Y menos sentido tiene sí ya se sabe cuál es el único camino, verdad y vida a recorrer (y no que haya sido hallado por mí sino que me fue mostrado)
Si antes fueron para el mundo ahora deben ser para el Creador.
Y ahí la vocación se afirma como no propia: es un llamado. Y el llamado proviene de Dios. El nos otorgó los dones, capacidades y talentos con un propósito. El llamado tiene un propósito y ambos provienen de Dios. Y sólo El puede indicarnos qué es lo que El desea que hagamos con ellos además de que produzcan obras que le rindan honor, reconocimiento, alabanza. La salvación no se logra con obras porque la gracia es el regalo inmerecido que únicamente otorga el Creador. El trabajo es otro más de los aspectos de la vida que deben ser dedicados al Señor, para rendirle total alabanza y agradecimiento precisamente al hacer lo que nos encarga hacer.
He dicho que la vocación y que el llamado es de Dios. No soy preciso: el llamado verdadero y en el camino correcto y único es el de Dios. Más el burlador, Satanás, ínfimo para Dios pero de gran seducción para el humano, llama también. Como burlador y usurpador que es, finge una voz que parece divina, y como el canto de las sirenas llama a los hombres para extraviarlos, para que no tomen el camino correcto. Así que hay un solo camino a la verdad, no varios. El diablo nos susurra que hay varios y que incluso el camino que tú te crees es el mejor. Perdición es el resultado. Entonces aclaramos: el llamado desde la Verdad y para ella proviene de Dios. Pero hay que saber que existe otro llamado que finge ser el divino y solo es para muerte.
El llamado verdadero proviene de Dios y cuando trabaja teniendo a Cristo Jesús como guía se está en la certeza porque se anda en la luz y no en lo oculto. Leyendo su Palabra, congregándose con hermanos de la misma fe y entusiasmo, orando sin cesar, es como obtenemos guía y protección del Rey. El nos ayuda a desviar las acechanzas del burlador. Porque el Todopoderoso es Dios. Le agradezco a mi Señor Jesús el que me haya dado el don de escribir. Y espero que lo que hago ahora pueda agradarle. No busco ni quiero convencer a nadie. No busco ni quiero asombrar a Dios pues nada lo asombra. Sería como disfrazar el anhelo de gloria que tenía yo en mi vida A.C. disfrazándola ahora pretendiendo obtenerla de este modo, ¡aléjate Satanás! No tiene nada que ver con la gloria personal, ¿qué ridículo es ese que sigue fascinando los corazones de los hombres en el mundo? Sólo quiero ejercer mis dones para rendirle alabanza. Me gustaría que pudiese serle de servicio a alguien para que se acerque a Cristo, para que lo reciba y lo conozca e inicie una relación personal con el Rey de reyes. Que cortara aquí mi texto y mejor corriera a comprar una Biblia y se pudiese a conversar con Dios. Eso.
El mérito es, será y ha sido de Jesucristo. Gracias, Señor, por los dones y talentos que nos has dado, pues nada ha provenido de nosotros sino de Ti. Gracias por tu bondad infinita, gracias por buscarnos para tener una relación personal con cada uno de nosotros. Tú no estás lejos, tú no te has desentendido de nosotros, Tú has estado, estás y estarás siempre ahí a la espera de quien decida seguirte. Gracias por ayudarme con mis cargas, gracias por tu salvación, gracias por darle sentido a mi existencia en este que es el único camino, el correcto, el tuyo. Un camino que está ahí para quien desee conocerte, seguirte, porque tú esperas que todos volvamos a Ti, porque por eso aún nos tienes paciencia y misericordia y no terminas con todo esto. Y ya vienes. Y vienes pronto. Y continúas aguardando para que más y más se arrepientan de sus caminos y vuelvan a Ti.
Si cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando la langosta a devorar la tierra, o si envío la pestilencia entre mi pueblo, 14y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. 15Ahora mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar,…(2 Cr. 7:14)
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