Restaura tu vida, tu relación con tu pareja y tu familia.
Decide hoy mismo dejar una doble vida en la que tienes esposa o esposo pero además te dedicas a mirar mujeres u hombres en la calle, en revistas o en internet. Sabemos que te sonará tonto e incluso ridículo. Claro, es la voz de tu enemigo que no te quiere soltar. Pero si en verdad deseas recuperar tu vida, bajar tus niveles de estrés, mal humor, depresión, que quizá te ha llevado a beber alcohol (aunque sea "socialmente"), fumar o tomar drogas.
1. Tu pareja es tu pareja ideal. No hay otra.
2. Deténte y deja de culpar a tu pareja o a tu padres o tu trabajo o al gobierno o a tu economía por los problemas que atraviesas y que hacen que te justifiques para tener "aventuras", o peor aún, imaginar escenas sexuales con alguien de tu oficina, o que miras en la calle o en internet.
3. Una fantasía es solo el comienzo de un gran pozo de sufrimiento para ti y los tuyos. Incluso es más peligroso lo que tengas en la mente.
4. Abstente de mirar a mujeres u hombres, según sea el caso. No finjamos: sabemos por qué los hombres miran a las mujeres en la calle, en la oficina, en revistas, en internet: se llama lujuria. Al hacer eso realmente estás cometiendo adulterio contra tu pareja porque no la ves como suficiente para ti. Ahora, en esto tienes que reflexionar que no es total responsabilidad de tu pareja sino de ambos; y que platicándolo pueden restaurar no solo una relación buena sino su vida sexual. Tu pareja es tu pareja idónea.
5. Deja de vivir en la mente de un niño o niña: no existe la mujer perfecta (se llama photoshop) y no existe el príncipe azul (todos los hombres tienen fallas y también cualidades como las mujeres).
6. Retoma el trato respetuoso, amable.
7. DEJA DE HABLAR CON GROSERÍAS. Tu enemigo te ha venido tomando el pelo diciéndote (¡convenciéndote!) de que es de "gente fuerte" decir peladeces aún enfrente de los niños ("Pa que vaya aprendiendo"). Cuida lo que sale de tu boca, pues aún más contaminante que lo que te llevas dentro de ella.
8. No culpes a tu pareja. Reinicien con respeto, tratándose con amabilidad y calma para sentar las bases de conversaciones amigables en las que juntos cedan. AMBOS TIENEN QUE CEDER. Y ser ayuda mutua.
9. Habla con tu pareja de tus amistades, en especial si son del sexo opuesto. No es que seas exagerado y ultra celoso, simplemente es tener la confianza y la mutua protección de su relación. Así ambos pueden con amor y buena voluntad detectar si un agente externo está tratando de jalar a uno de ustedes. Generalmente es una persona que tiene problemas en su relación, está sola y desesperada. Sobre todo: la mayoría busca una solución rápida de desahogo y esta es una relación sexual disfrazada de "amistad". Gradualmente tu enemigo te sigue engatusando para que luego te justifiques diciendo que "era una amistad y de pronto se convirtió en algo más, que fue algo más fuerte que tú". Y destrozas vidas junto con la tuya.
10. Si tu pareja tiene una adicción al alcohol, a las drogas, tiene impredecibles ataques de ira: deja a esa persona de inmediato. Tú no vas a solucionar su vida. Ella tiene que tomar conciencia de sus actos, hacerse responsable por ellos y buscar ayuda profesional.
Aqui está mal entendido el Amor de Dios y "la cruz que cada uno debe llevar" y el perdón. Comprendamos esto:
a) Claro que amas a tu pareja, pero una enfermedad de ese tipo lo tiene en sus manos y esa persona no es quién tu crees.
b) El hecho de que "aguantes" sus desvaríos no significa que lo ames. Al contrario, tu enemigo interno te chantajea. Si de veras esa persona te ama, hará hasta lo imposible por ponerse en manos profesionales para trabajar en su enfermedad, ya sea celos, ira, infidelidad, pornografía, alcohol, violencia, pereza, etc.
c) Perdonar no significa que tú cargues con sus problemas y responsabilidades. Dios es amor y es restaurador: pero en estos casos es un asunto estrictamente personal entre Dios y la persona que tiene esos males. Tú no podrás hacer nada más que ser estorbo para que Cristo haga la obra, esto es, si la persona está realmente arrepentieda. Si insiste y aún lo justifica y todavía te culpa, créeme, esa persona ni siquiera te estima.
Perdona, por supuesto. No te quedes con rencores. Perdona. Pero déjalo.
d) Si tu pareja no muestra ningún respeto ni atención por tus hijos: déjalo. Esta persona no te tiene el menor respeto ni consideración.
El hecho de que pueda corregir es otra cosa, pero no pueden convivir mientras la persona atraviesa por esa situación. Generalmente es un proceso largo y requiere un verdadero arrepentimiento. Si existe ese real deseo de corregir tú puedes apoyarlo: pero no vivir con esa persona.
e) Cada quien debe de hacerse responsable de si mismo. Una cosa es ayudarse mutuamente, otra, cargar con los problemas del otro.
11. Busquen a Dios: lean juntos un par de pasajes de la Biblia y comenten sobre ello. Oren juntos. Juntos y en voz audible platiquen con Dios y conversen sobre sus problemas y sueños y alegrías. Al saber que tienen a Dios entre ustedes escuchándolos, la exposición de problemas se vuelve más respetuosa, tranquila y constructiva. El solo hecho de orar juntos y leer la Biblia los está re-uniendo de nuevo.
12. Si sigues estos pasos con constancia y con todo tu corazón puesto en Dios te aseguro que florecerá de nuevo tu pasión por tu pareja, porque en verdad solo tienes ojos para ella.
13. Las mujeres son autosuficientes y fuertes. Lo sabemos y es muy bueno. Pero en pareja es bonito, edificante y fortalecedor para ambos el que se dejen consentir, querer, tratar como vaso frágil.
Y seamos sinceros: eso buscan, porque así están creadas. Ojo: eso no significa que no tengan carácter ni fuerza.
14. Los hombres requieren apoyo de su esposa, palabras de ánimo si algo fue mal en el trabajo y no recriminaciones.
15. La administración de la economía la lidera el hombre, no la mujer. No le dejes el paquete entero a la mujer. Es responsabilidad de ambos. Dediquen un tiempo para atender sus pagos pendientes. No lo evadan ninguno de los dos.
16. Destierren el traer a colación como contraataque a personas del pasado. Errores cometidos y que se supone ya fueron perdonados. Si no lo han hecho, sincérense y ante Dios pídanse ambos perdón. Aunque esten convencidos de que ustedes no hicieron nada, por amor a ustedes mismos y a Dios, pídanse perdón.
17. Por favor: cuando alguien te pida perdón no respondas: "no tengo nada que perdonarte." Solo dí: Sí, te perdono. Recuerda que si nosotros nos nos pedimos perdón y otorgamos perdón, Dios no nos va a perdonar.
Si lo haces poco a poco te sentirás renovado, con nuevas fuerzas y orgulloso de ser una mujer o un hombre de una sola persona.
No puedes andar varios caminos, no puede perdurar una doble vida. Te fatiga, te acaba, te enferma.
Dios es amor, es poder; pero también es justo y acomoda las cosas.
Júzgate a ti mismo tú primero. No agotes la paciencia de Dios para que El actúe. Es bueno pero no es nada sutil. Te perdona pero también tienes que pagar las consecuencias de tus actos, cosechar lo que siembras.
Y procura no malinterpretar a Dios etiquetándolo de "malvado". Al contrario, te está no solo corrigiendo, sino SALVANDO.
Deja de creerte las mentiras que te dice tu Enemigo, que baila en una pata cuando caes.
Es posible ganarle si tienes de verdad de verdad presente a Cristo en cada momento de tu vida.
Hazlo parte de tu vida, comparte todo con El. No solo lo "uses" para cuando te falta algo o tienes problemas. Hazlo parte integral y real de tu vida.
¿Sabes por qué dudas de El? Por eso mismo: porque dudas.
Ya no dudes: llévalo a cabo, integra a Cristo en tu vida diaria. Hazte conciente de EL y verás, tú mism@ verás el cambio en tu vida. Y entonces no sólo creerás, sino que le creerás. Y luego de esto no solo creerás...sino que estarás seguro.
Que Dios bendiga este nuevo día en que haz tomado la decisión de dejar de ser del montón.
Si lo necesitas puedes dar ahora mismo el paso definitivo: Concientemente ora hoy, ahorita si quieres, y en voz audible expresa que reconoces que has cometido errores, que te has equivocado, que has pecado, que has ofendido a Dios; reconoce que necesitas de su ayuda y de su amor y poder; y dí que aceptas y recibes a Jesucristo en tu corazón. Dícelo, pídeselo: Dios, quiero recibir a Jesucristo en mi corazón. Lo reconozco como mi Señor y Salvador. Amén.
Felicidades, no tienes idea de todo lo que ya cambió en ti en este momento. Que Dios te bendiga, en nombre del rey de reyes, Cristo Jesús. Amén.
Decide hoy mismo dejar una doble vida en la que tienes esposa o esposo pero además te dedicas a mirar mujeres u hombres en la calle, en revistas o en internet. Sabemos que te sonará tonto e incluso ridículo. Claro, es la voz de tu enemigo que no te quiere soltar. Pero si en verdad deseas recuperar tu vida, bajar tus niveles de estrés, mal humor, depresión, que quizá te ha llevado a beber alcohol (aunque sea "socialmente"), fumar o tomar drogas.
1. Tu pareja es tu pareja ideal. No hay otra.
2. Deténte y deja de culpar a tu pareja o a tu padres o tu trabajo o al gobierno o a tu economía por los problemas que atraviesas y que hacen que te justifiques para tener "aventuras", o peor aún, imaginar escenas sexuales con alguien de tu oficina, o que miras en la calle o en internet.
3. Una fantasía es solo el comienzo de un gran pozo de sufrimiento para ti y los tuyos. Incluso es más peligroso lo que tengas en la mente.
4. Abstente de mirar a mujeres u hombres, según sea el caso. No finjamos: sabemos por qué los hombres miran a las mujeres en la calle, en la oficina, en revistas, en internet: se llama lujuria. Al hacer eso realmente estás cometiendo adulterio contra tu pareja porque no la ves como suficiente para ti. Ahora, en esto tienes que reflexionar que no es total responsabilidad de tu pareja sino de ambos; y que platicándolo pueden restaurar no solo una relación buena sino su vida sexual. Tu pareja es tu pareja idónea.
5. Deja de vivir en la mente de un niño o niña: no existe la mujer perfecta (se llama photoshop) y no existe el príncipe azul (todos los hombres tienen fallas y también cualidades como las mujeres).
6. Retoma el trato respetuoso, amable.
7. DEJA DE HABLAR CON GROSERÍAS. Tu enemigo te ha venido tomando el pelo diciéndote (¡convenciéndote!) de que es de "gente fuerte" decir peladeces aún enfrente de los niños ("Pa que vaya aprendiendo"). Cuida lo que sale de tu boca, pues aún más contaminante que lo que te llevas dentro de ella.
8. No culpes a tu pareja. Reinicien con respeto, tratándose con amabilidad y calma para sentar las bases de conversaciones amigables en las que juntos cedan. AMBOS TIENEN QUE CEDER. Y ser ayuda mutua.
9. Habla con tu pareja de tus amistades, en especial si son del sexo opuesto. No es que seas exagerado y ultra celoso, simplemente es tener la confianza y la mutua protección de su relación. Así ambos pueden con amor y buena voluntad detectar si un agente externo está tratando de jalar a uno de ustedes. Generalmente es una persona que tiene problemas en su relación, está sola y desesperada. Sobre todo: la mayoría busca una solución rápida de desahogo y esta es una relación sexual disfrazada de "amistad". Gradualmente tu enemigo te sigue engatusando para que luego te justifiques diciendo que "era una amistad y de pronto se convirtió en algo más, que fue algo más fuerte que tú". Y destrozas vidas junto con la tuya.
10. Si tu pareja tiene una adicción al alcohol, a las drogas, tiene impredecibles ataques de ira: deja a esa persona de inmediato. Tú no vas a solucionar su vida. Ella tiene que tomar conciencia de sus actos, hacerse responsable por ellos y buscar ayuda profesional.
Aqui está mal entendido el Amor de Dios y "la cruz que cada uno debe llevar" y el perdón. Comprendamos esto:
a) Claro que amas a tu pareja, pero una enfermedad de ese tipo lo tiene en sus manos y esa persona no es quién tu crees.
b) El hecho de que "aguantes" sus desvaríos no significa que lo ames. Al contrario, tu enemigo interno te chantajea. Si de veras esa persona te ama, hará hasta lo imposible por ponerse en manos profesionales para trabajar en su enfermedad, ya sea celos, ira, infidelidad, pornografía, alcohol, violencia, pereza, etc.
c) Perdonar no significa que tú cargues con sus problemas y responsabilidades. Dios es amor y es restaurador: pero en estos casos es un asunto estrictamente personal entre Dios y la persona que tiene esos males. Tú no podrás hacer nada más que ser estorbo para que Cristo haga la obra, esto es, si la persona está realmente arrepentieda. Si insiste y aún lo justifica y todavía te culpa, créeme, esa persona ni siquiera te estima.
Perdona, por supuesto. No te quedes con rencores. Perdona. Pero déjalo.
d) Si tu pareja no muestra ningún respeto ni atención por tus hijos: déjalo. Esta persona no te tiene el menor respeto ni consideración.
El hecho de que pueda corregir es otra cosa, pero no pueden convivir mientras la persona atraviesa por esa situación. Generalmente es un proceso largo y requiere un verdadero arrepentimiento. Si existe ese real deseo de corregir tú puedes apoyarlo: pero no vivir con esa persona.
e) Cada quien debe de hacerse responsable de si mismo. Una cosa es ayudarse mutuamente, otra, cargar con los problemas del otro.
11. Busquen a Dios: lean juntos un par de pasajes de la Biblia y comenten sobre ello. Oren juntos. Juntos y en voz audible platiquen con Dios y conversen sobre sus problemas y sueños y alegrías. Al saber que tienen a Dios entre ustedes escuchándolos, la exposición de problemas se vuelve más respetuosa, tranquila y constructiva. El solo hecho de orar juntos y leer la Biblia los está re-uniendo de nuevo.
12. Si sigues estos pasos con constancia y con todo tu corazón puesto en Dios te aseguro que florecerá de nuevo tu pasión por tu pareja, porque en verdad solo tienes ojos para ella.
13. Las mujeres son autosuficientes y fuertes. Lo sabemos y es muy bueno. Pero en pareja es bonito, edificante y fortalecedor para ambos el que se dejen consentir, querer, tratar como vaso frágil.
Y seamos sinceros: eso buscan, porque así están creadas. Ojo: eso no significa que no tengan carácter ni fuerza.
14. Los hombres requieren apoyo de su esposa, palabras de ánimo si algo fue mal en el trabajo y no recriminaciones.
15. La administración de la economía la lidera el hombre, no la mujer. No le dejes el paquete entero a la mujer. Es responsabilidad de ambos. Dediquen un tiempo para atender sus pagos pendientes. No lo evadan ninguno de los dos.
16. Destierren el traer a colación como contraataque a personas del pasado. Errores cometidos y que se supone ya fueron perdonados. Si no lo han hecho, sincérense y ante Dios pídanse ambos perdón. Aunque esten convencidos de que ustedes no hicieron nada, por amor a ustedes mismos y a Dios, pídanse perdón.
17. Por favor: cuando alguien te pida perdón no respondas: "no tengo nada que perdonarte." Solo dí: Sí, te perdono. Recuerda que si nosotros nos nos pedimos perdón y otorgamos perdón, Dios no nos va a perdonar.
Si lo haces poco a poco te sentirás renovado, con nuevas fuerzas y orgulloso de ser una mujer o un hombre de una sola persona.
No puedes andar varios caminos, no puede perdurar una doble vida. Te fatiga, te acaba, te enferma.
Dios es amor, es poder; pero también es justo y acomoda las cosas.
Júzgate a ti mismo tú primero. No agotes la paciencia de Dios para que El actúe. Es bueno pero no es nada sutil. Te perdona pero también tienes que pagar las consecuencias de tus actos, cosechar lo que siembras.
Y procura no malinterpretar a Dios etiquetándolo de "malvado". Al contrario, te está no solo corrigiendo, sino SALVANDO.
Deja de creerte las mentiras que te dice tu Enemigo, que baila en una pata cuando caes.
Es posible ganarle si tienes de verdad de verdad presente a Cristo en cada momento de tu vida.
Hazlo parte de tu vida, comparte todo con El. No solo lo "uses" para cuando te falta algo o tienes problemas. Hazlo parte integral y real de tu vida.
¿Sabes por qué dudas de El? Por eso mismo: porque dudas.
Ya no dudes: llévalo a cabo, integra a Cristo en tu vida diaria. Hazte conciente de EL y verás, tú mism@ verás el cambio en tu vida. Y entonces no sólo creerás, sino que le creerás. Y luego de esto no solo creerás...sino que estarás seguro.
Que Dios bendiga este nuevo día en que haz tomado la decisión de dejar de ser del montón.
Si lo necesitas puedes dar ahora mismo el paso definitivo: Concientemente ora hoy, ahorita si quieres, y en voz audible expresa que reconoces que has cometido errores, que te has equivocado, que has pecado, que has ofendido a Dios; reconoce que necesitas de su ayuda y de su amor y poder; y dí que aceptas y recibes a Jesucristo en tu corazón. Dícelo, pídeselo: Dios, quiero recibir a Jesucristo en mi corazón. Lo reconozco como mi Señor y Salvador. Amén.
Felicidades, no tienes idea de todo lo que ya cambió en ti en este momento. Que Dios te bendiga, en nombre del rey de reyes, Cristo Jesús. Amén.
No comments:
Post a Comment