Nadie ve. Nadie mira. En lo oculto me creía resguardado
mas en realidad huía
salía corriendo de pueblos
mirando atrás
sin que nadie me persiguiese
los collados eran testigos
mirando silenciosos mi condena
y creía que los castigos venían de fuera
que mis enemigos nacían entre las grietas de las montañas ajenas
y creía que merecía las aguas eternas de los ríos
que yo me daba mi vida
que yo me procuraba mi ser
¡qué error!
Oh, Creador infinito
Señor unánime en todos los confines
me rescataste de mi perdición
fuiste por mí e iluminaste mi cuarto oscuro
Me avergoncé pues tu luz alumbró mis iniquidades
todo lo que yo creí estaba oculto de ojo ajeno
Pero Tü no eres ajeno
Y sacaste la suciedad
y barrí con lágrimas mis transgresiones
Y no necesitaba condenación
pues yo mismo me la había impuesto
Yo necesitaba tu perdón
Y me lo diste de inmediato
Tú sabías y sabes lo que yo jamás me imaginaba
Alabado Señor de Señores
Rey de Reyes
De mi te compadeciste
y ahora me ofreces tu mano en cada tramo del camino
y eres mi agua
y eres mi refugio
y eres mi árbol de gran sombra
y me cobijas
y me levantas
Y yo soy tuyo, Señor
Y te agradezco.

No comments:
Post a Comment